
Doina García / El Sol de México
Ciudad de México.- Se calcula que en México, entre el 5 y 13 por ciento de los pacientes que son hospitalizados podrían sufrir daños no intencionales producto de la atención médica y no de su enfermedad de base. Asimismo, se calcula que uno de cada 5 de estos incidentes son causados por el incorrecto uso de medicamentos por parte de los médicos.
“Son casos en donde a un paciente le dan un medicamento que hace que tenga un shock anafiláctico, o donde por ejemplo operan la pierna equivocada o incluso operan al paciente que no es”, explicaron los especialistas.
Al respecto, Luis Miguel Vidal, vicepresidente de la Sociedad Internacional para la Calidad en Atención a la Salud (Solacasa), detalló que, mientras se sabe que en Australia la cifra de estos eventos adversos en hospitalizaciones alcanza 16.5 por ciento, en Canadá y Francia son de alrededor del 8 por ciento y en Estados Unidos del 5 por ciento, en México esta cifra no se conoce, pues nadie ha hecho estudios al respecto.
“Estamos preocupados porque esta cifra no existe”, aseveró.
El especialista señaló que aunque el Gobierno federal ha tomado algunas acciones en la materia como el acuerdo que el Consejo de Salubridad estableciera con las compañías de seguros, a fin de que a partir de enero del 2011 ninguna compañía de seguros pague a los hospitales por la atención de un paciente, si el hospital no está certificado.
Aunque estos esfuerzos van encaminados a aumentar la seguridad de los pacientes, Vidal señaló que éstos no son suficientes, pues en México ni siquiera se tienen cifras del porcentaje de eventos adversos en las hospitalizaciones, es decir, de las lesiones que tienen los pacientes debido a fallas de medicamentos o del sistema hospitalario, que no están relacionadas con la enfermedad por la que ingresó.
* Uno de cada 5 son causados por suministro inadecuado de medicamentos
Sobre este tema, Carlos Kergulén, también miembro de esta organización, aseveró que en estos eventos adversos, en vez de mejorar al paciente en el hospital, éste termina con una lesión que previamente no tenía.
“Son casos en donde a un paciente le dan un medicamento que hace que tenga un shock anafiláctico o donde, por ejemplo, operan la pierna equivocada o incluso operan al paciente que no es”, explicó el especialista, quien aseguró que estos fenómenos existen desde hace décadas.
Sin embargo, dijo, muchos de ellos se deben a fallas en el sistema de atención al paciente, más que a errores humanos.
Detalló que a nivel general se calcula que entre el 5 y 13 por ciento de los pacientes que van a una hospitalización, terminan sufriendo daños no intencionales, producto de la atención médica y no de su enfermedad de base.
“Si se piensa en tan sólo el 5 por ciento de los pacientes hospitalizados por año con este tipo de lesiones, se tiene un panorama catastrófico”, señaló Kergulén.
Sobre los medicamentos, subrayó que uno de cada cinco efectos adversos, es decir el 20 por ciento, son causados por el medicamento que se les suministró.
Sostuvo que a pesar de las graves repercusiones de estos fallos hospitalarios, lograr un registro de estos fenómenos es uno de los pasos más difíciles, pues requiere un cambio cultural.
“Para hacer registro de efectos adversos, es fundamental producir cambio en la cultura del personal de salud, pues en todas partes del mundo estos eventos existen cotidianamente y el personal de salud trata de ocultar el evento y sus causas”, declaró.
Sin embargo, dijo, se debe hacer entender a los galenos que este registro no tiene un fin punitivo, sino que a la larga ayudará a corregir futuros errores y para lograrlo, dijo, “se necesita aceptar que esto es necesario y que por ello se debe llevar un registro, para identificarlo y poder resolverlo”.
* Revisión de historias clínicas, como parte de las mejoras
Ante este panorama, Jorge Hermida, vocal de Solacasa, señaló que el tema de la seguridad en el paciente requiere ser incluido como parte de los programas de mejora de la calidad de salud y incluso debe ser considerado como un subcomponente del enfoque de la calidad de salud.
Explicó que éste se puede lograr implementando algunas medidas y sistemas de medición, entre ellas la realización de estudios cuantitativos de las historias clínicas.
“Un ejemplo de esto es hacer auditoría de las historias clínicas de pacientes, donde se revise en el expediente cuánto de lo que debía haberse hecho en ese paciente, realmente se hizo”, aseveró.
Explicó que este tipo de estudios ya se han hecho a nivel latinoamericano en algunos hospitales. Estas investigaciones arrojaron cifras alarmantes que confirmaron la necesidad de implementar programas de seguridad de los pacientes.
“Nos estamos encontrando, tanto en el sector público como en el privado, que previo a los programas de mejora, el porcentaje de cumplimiento de las nomas básicas de salud era de no más del 30 o 50 por ciento”, señaló.
Esta cifra es desalentadora, pues significa que un paciente que entra a una institución que no ha implementado proceso de mejora “tiene una oportunidad en dos o en tres en ser manejado de una manera incorrecta”, apuntó Hermida.
Detalló que aunque muchos de los pacientes están convencidos de que la mayor parte de la calidad de la atención y de su seguridad reside en el cirujano o especialista que lo atiende, la realidad es que en buena medida, éstas dependen de la forma en que operan y están diseñados los procesos de atención del hospital.
Finalmente, sobre este tema, Kergulén detalló que ya ha habido otras industrias que se han visto altamente beneficiadas del registro de sus errores, mismo que les ha permitido una notable mejora de seguridad, y entre ellas destacan la industria aeronáutica, es decir, los pilotos de aviones.
“A los pilotos les tomo 17 años registrar sus errores y aprender de ellos. Pero no fue diciéndoles solamente “cambien” sino que se buscaron mecanismos no punitivos que permitan este registro, porque hay que decirlo, ninguno de estos errores son a propósito”, explicó.
Finalmente, resaltó la importancia de implementar estos estudios y conocer las cifras no sólo en el ámbito hospitalario sino incluso en el primer nivel de atención, donde la atención es ambulatoria.
“Normalmente se llevan a cabo este tipo de estudios en pacientes hospitalizados, porque es más fácil monitorearlos. Sin embargo, yo creo que cuando comiencen a salir las cifras de los pacientes ambulatorios, es decir del primer nivel, serán mucho mayores que las de los hospitales”, indicó
Fuente: El Sol de México
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