may 24, 2011
Nace en Málaga la Asociación de Abogados de Víctimas de Responsabilidad Civil (Adevi), un colectivo que trata de reivindicar la figura de los perjudicados en accidentes de tráficon y que ha nacido gracias al empuje de veinte juristas malagueños especializados en la defensa de víctimas de accidentes de tráfico, laborales o negligencias médicas cansados de ver cómo las aseguradoras velan más por sus intereses corporativos que por los de sus asegurados.
Temboury asegura que, por ejemplo, el baremo legal que regula las indemnizaciones según la gravedad de las secuelas causadas por un siniestro de tráfico ha ido modificándose continuamente desde 1991, cuando se creó el listado, de tal forma que bajan las cuantías y salen de él patologías y consecuencias que antes sí desembocaban en el cobro de una cantidad para el perjudicado.
«Es algo injusto, porque una fractura en la mano no es lo mismo para un violinista o un tenista que para cualquier otra persona», precisa Temboury, quien añade: «El baremo se ha ido actualizando en el tiempo con la idea de que las indemnizaciones fueran bajando y algunas dolencias, desapareciendo».
El baremo es cada vez más preciso en su semántica, de tal forma que determinadas lesiones cervicales no se ajustan a lo que marca el listado y el perjudicado no puede reclamar nada.
Temboury reseña que, por ejemplo, la víctima ya no recibe el lucro cesante, es decir, el pago del dinero que ha dejado de recibir durante su baja, algo muy socorrido para los autónomos; la rehabilitación para determinadas dolencias cesa cuando el accidentado recibe el alta médica: «Si un señor tiene la mano atrofiada, requerirá rehabilitación o hacer natación, pero desde que se estabiliza la secuela no se pagan ya gastos asistenciales, lo que también ocurre en siniestros graves tras los que se requiere de logopedia o tratamiento psicológico», reflexiona Temboury.
«Hemos llegado a una situación tan extrema como que un coma vigil, la peor consecuencia de un accidente de tráfico, se pague a 1,3 millones de euros cuando el director de Axa gana 5,5 millones al año», indica, para afirmar después que la idea es que «la ley vaya reduciendo los derechos del perjudicado en los accidentes, desprotegiéndolo».
¿Quién se ha encargado de ello? Pues las aseguradoras y los lobbies o grupos de presión que las rodean, que han creado la imagen de que un accidentado es «un rentista, un cuentista que sufre el síndrome del cuponazo cervical», apunta.
Ello se hace a través de foros y conferencias, tratando de influir en los jueces. Y eso se contrarrestará desde Adevi con eventos y mensajes continuos a la sociedad: «Debemos crear la conciencia de que la víctima es la más desfavorecida en un accidente de tráfico. Cuando eso le ocurre al consumidor de la banca, el juez siempre toma partido por el pobre consumidor, que sale ganando, pero no sucede lo mismo en estos casos».
El colectivo ofrecerá una línea de asistencia jurídica gratuita
La asociación ya se ha presentado en sociedad y decenas de abogados de toda España se han unido al colectivo: entre otros lugares, habrá delegaciones en Madrid, Santander, Barcelona, Cádiz o Almería. Además, aseguró el presidente de Adevi, Manuel Temboury, la organización va a poner en marcha una línea de asistencia jurídica gratuita para las víctimas de accidentes de tráfico, laborales o negligencias médicas sin recursos.
«Nosotros también nos hemos propuesto evitar el fraude, hay gente que falsea los accidentes y eso nos perjudica a todos, hay que erradicar la práctica», afirma con contundencia el presidente de Adevi, quien, no obstante, insiste en que los grupos de presión de las aseguradoras se han empeñado en señalar a las víctimas de tráfico como «rentistas o cuentistas» que quieren vivir de la desgracia acaecida. Y eso no siempre es así.
Fuente: La Opinión de Málaga
Estimados compañeros.
Hace unas dos semanas recibí por sorpresa en el despacho la visita de un periodista de la Opinión de Málaga interesado en profundizar acerca de la Asociación que recientemente hemos creado.
La visita no era concertada por lo que accedí a atenderle en 10 minutos, ya que tenía clientes en el despacho.
Yo siempre llevo encima un borrador con las ideas generales que suponen la base de la asociación y me acuerdo perfectamente que no se me preguntó nada que no estuviera en el mismo contenidas, entre otras cosas, pues, ante la premura, no nos daba tiempo a ello.
De hecho se me olvidó la entrevista hasta ayer por la tarde cuando un compañero me la envió vía mail y no he podido leerla en profundidad hasta esta mañana cuando otro me ha pedido explicaciones por su contenido.
Los que en alguna ocasión hemos sido preguntado por los medios sabemos que alguna parte de lo que se contiene en las noticias son en cierto modo tergiversaciones de lo manifestado por el entrevistado, puesto que, la opinión directa y oficial no vende. Además de ello el entrevistador ofrece una opinión subjetiva del contexto íntegro de la entrevista que en algunas ocasiones no coincide con la expresión vertida en el encuentro.
Los que me conocéis bien sabéis que SIEMPRE he respetado al compañero por encima de cualquier cosa es mas, si he podido beneficiarlo así lo he hecho, puesto que soy de la opinión que en este difícil mundo nos hemos de mover TODOS y que la ayuda de unos y de otros es imprescindible en nuestra profesión.
Los que me conocéis sabéis también que siempre me he cubierto en elogios hacia prácticamente todos vosotros expresando mi opinión positiva y elogiando vuestra profesionalidad y humanidad ante otros compañeros, ante los jueces y por supuesto ante mis propios clientes.
Con todo ello quiero expresar mi malestar por el desafortunado encabezamiento (malentendido) del contenido de la entrevista en el cual se hace alusión a los “abogados de las compañías”, comentario que en ningún momento fueron vertidas por el que suscribe. Si lo leeís detenidamente caeréis en la cuenta que es un elogio al abogado (de Cia o de fuera) la expresión textual es “logre una indemnización tras años de lucha gracias al abogado de su cia”
Y es que si os fijáis, el comienzo de la entrevista no supone más que un comentario de introducción del periodista, no una expresión vertida por vuestro compañero, un comentario que supone una interpretación subjetiva de su autor que en nada es compartida ni por mí ni por el resto de compañeros que formamos parte de la asociación.
Y es que de hecho esta asociación -como habéis podido comprobar algunos a los que os hemos mandado los estatutos-, no supone un cisma de la Sección sino un complemento para ésta, siendo la única causa que nos mueve la víctima, la que entendemos desprotegida ante las aseguradoras desde el primer momento de la ocurrencia del siniestro. Y eso es precisamente lo que tratamos de denunciar.
A los que se han sentido aludidos que creo sois la mayoría, os pido perdón. He pedido explicaciones al periodista y ando detrás del mismo para que me aclare el malentendido o la mala interpretación.
Le he pedido una rectificación y me ha solicitado que le envíe el contenido para publicarla lo antes posible.
Nuestra asociación nace con el objeto de defender a las víctimas y, sinceramente, pienso que muchas de las cosas que nos parecen injustas, y vienen recogidas en el artículo, habría que corregirlas.
Desde el baremo no vinculante de 1.991, pasando por el legal de 1.995 y el actual de 2.003 se ha producido un empeoramiento en la indemnización a las víctimas.
Igual de injusto es la homogeneización ¿es lógico que cobre lo mismo por la amputación de dedos un violinista que una persona con un trabajo intelectual?
Lo mismo opinamos del lucro cesante. Pero es que también lo opina el presidente del T.S como todos sabeis ¿Por qué se paga una parte y no el todo?
Y los gastos asistenciales de los grandes lesionados. Muchos necesitan asistencia psicológica o fisioterápica de por vida y sólo se le paga hasta la estabilización lesional.
Señores, yo asumo mi culpa y pido perdón, pero mi real intención era denunciar esta situación que a nuestro modo de ver ha sido creada por quien tiene el poder económico para crearla: las aseguradoras, y nuestra denuncia era contra dicha situación y su creador que ha guiado la mano del legislador no contra los compañeros con los que comparto fatigas, alegrías, tristezas y tantos sentimientos a diario.
No sufre merma mi orgullo al reiterar mis disculpas una vez más, haré las gestiones oportunas para que se rectifique el artículo y repito que las críticas que en el mismo se vierten son única y exclusivamente contra las prácticas que he señalado y que consideramos responsables a las aseguradoras NUNCA HA HABIDO CRÍTICA NI MENOPRECIO AL COMPAÑERO QUE TRABAJA PARA LAS ASEGURADORAS.
Manuel Temboury.