En los asuntos aéreos en los que ha participado este despacho, las víctimas de los desastres aéreos quieren, ante todo, conocer la verdad, saber que ocurrió realmente y buscar responsables.
La ley está por encima de la intimidad de los pilotos, quienes, no obstante, están sometidos innecesariamente a control judicial y administrativo, control que conlleva la grabación de las cajas negras.
Por eso, no es cierto, tal y como afirma SPANAIR que nunca se va a desvelar el contenido de las cajas negras del avión siniestrado puesto que, a petición de un buen abogado que sepa por donde van los tiros, el Juzgado de Instrucción y lego el civil, deberá ordenar la audición y transcripción de dicha PRUEBA FUNDAMENTAL.
En el Accidente aéreo de Málaga (2001) se puede escuchar al comandante de la aeronave recriminar al copiloto al haber apagado simultáneamente LOS DOS MOTORES DEL APARATO en vez de apagar únicamente aquel que avisaba tener fuego, y esta resultó precisamente la causa del accidente.