Aunque afortunadamente no hubo heridos, ni daños materiales de consideración, el despiste ayer de un avión de carga en el Aeropuerto Plan de Guadalupe, volvió a evidenciar el potencial riesgo de un accidente de grandes proporciones si crece ahí el sector habitacional.
El accidente se registró a las 12:45 horas, lo que generó una gran movilización y provocó una demora de tres horas a los pasajeros de Aeromar procedentes del Distrito Federal.
La aeronave accidentada es un DS9, de carga, con matrícula N934AX, procedente de Laredo, Texas, que llegaba para sumarse a la flotilla de la empresa TSM.
Extraoficialmente, fuentes del sector aeronáutico señalaron que las llantas del avión parecían muy desgastadas, lo que podría haber sido una de las causas del percance.
No fue posible obtener una versión oficial del accidente, pues Alejandro Martínez, comandante del Aeropuerto Plan de Guadalupe, y representante de la Dirección General de Aeronáutica Civil de la SCT, no se encontraba en su oficina y no respondió a las llamadas.
Francisco Barranco, director de operaciones de Aeromar, dijo que el vuelo 224 llegó demorado a las 18: 20 horas, pues era necesario retirar de la pista la nave averiada.
“Nuestro único vuelo de la tarde se retrasó tres horas, por el despiste de un avión”, explicó.
Autorizan fraccionamiento
Pese a que en los últimos años varios aviones se han accidentado, como ayer, en las inmediaciones del aeropuerto, la Alcaldía de Ramos Arizpe sigue autorizando la construcción de fraccionamientos colindantes, sin respetar la Zona de Protección o Amortiguamiento.
Tal es el caso de un nuevo desarrollo residencial privado que quedará ubicado a 200 metros de la pista 17/35, la principal y única de la terminal aérea, donde de enero a noviembre del presente año se realizaron un total de 17 mil 495 operaciones, entre aterrizajes y despegues, lo que da un promedio de mil 590 operaciones por mes y 53 movimientos al día.
Además del accidente de ayer, el pasado martes, otro avión, un DC-8 de carga, procedente de Toledo, Ohio, tuvo un “contratiempo técnico” al aterrizar, lo que provocó una fuga de líquido hidráulico en la llamada “gota” de la pista, ubicada casi frente al área donde se inició la construcción de la nueva colonia. Si el desperfecto se hubiera registrado en la maniobra de aproximación, el percance pudo convertirse en una tragedia.
Francisco Javier Grijalva Campa, presidente de la Asociación de Industriales y Empresarios de Ramos Arizpe, recordó que han sido varios los aviones accidentados cerca del aeropuerto.
“Se deben de tomar medidas para evitar accidentes”, planteó, “y este es un tema de índole federal, estatal y municipal, y creo que en este sentido se deben agotar todos los esfuerzos, porque la seguridad de la gente es primero”.
Grijalva dijo que el Plan Director de Desarrollo Urbano debe asentar que en los terrenos aledaños al Plan de Guadalupe no se deben permitir nuevas colonias.
El empresario Alfonso Galán señaló que existe una ambición desmedida de desarrolladores que no se concientizan del peligro en que colocan a quien habite el sector.
“Existe una gran anarquía por parte de los propietarios de los terrenos para hacer del reglamento de ‘uso de suelo’ lo que les da su gana, sin anteponer la seguridad de los ciudadanos, al beneficio económico de unos cuantos”, expuso.
Un experimentado piloto comercial, quien solicitó mantener en reserva su nombre, expuso a VANGUARDIA que “resulta increíble la irresponsabilidad de las autoridades que han aprobado los fraccionamientos e industrias que se han instalado alrededor de la terminal aérea, porque el aeropuerto llegó primero, el aeropuerto ya estaba ahí, y debió respetarse la ley, pero se expidieron licencias de construcción sin ton, ni son, y ahí están hoy las consecuencias, porque tienen ‘ahogado’ al aeropuerto”.
“La pista21-03, muy útil para el despegue y aterrizaje de todas las aeronaves pequeñas, fue cerrada definitivamente, y convertida en calle de rodaje, porque se construyeron varios fraccionamientos en su ‘ruta de aproximación’”, recordó.