Persisten las labores de rescate en la zona del Atlántico donde se cree que cayó el Airbus de Air France. Los cuerpos sin vida de cuatro de las 228 personas que viajaban en el avión fueron recuperados ayer, tras encontrar el sábado los cadáveres de otras dos.
“Ya no hay duda de que todo lo que está siendo encontrado es del avión accidentado”, que volaba de Río de Janeiro a París, indicó ayer el teniente coronel Henry Wilson Munhoz Wender, refiriéndose a “partes de las alas y de la estructura” de la aeronave, “máscaras de oxígeno y otros cientos de objetos”. Air France confirmó que el número de serie de un asiento hallado “corresponde ciertamente” a sus aparatos.
La búsqueda se centra en un radio de 220 kilómetros trazado desde el punto donde se cree que cayó el avión, a unos 700 del archipiélago brasileño de Fernando de Noronha, en el noreste de Brasil.
Dudas sobre qué pasó
Mientras, el relato de lo que ocurrió hace una semana en el vuelo AF447 sigue siendo una incógnita. Francia insistía ayer en que no descarta “ninguna hipótesis”, ya sea la “desintegración en el aire, un choque, o un golpe con la superficie del océano”, señalaba el secretario de Estado de Transportes, Dominique Bussereau. Y recalcaba la importancia de encontrar las cajas negras del avión para conseguir respuestas sobre la tragedia.
Una de las hipótesis que se barajan es que fallaron los sensores de velocidad del Airbus. De hecho, hace un año Air France advirtió al fabricante aeronáutico sobre los problemas de congelación en estos sensores, que se empezaron a cambiar cinco semanas antes del accidente. El sábado, los investigadores galos aseguraron que la nave emitió 24 señales de anomalías durante los cuatro minutos previos a desaparecer de los radares.
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