La ley es un arte, no ciencia y los colores pueden variar de pincelada a pincelada

Un niño, único superviviente de un accidente de avión en Libia con más de un centenar de víctimas

Un niño de diez años, del que aún no se ha comprobado la nacionalidad, ha sido el único superviviente del accidente aéreo ocurrido esta mañana en el aeropuerto de Trípoli, capital de Libia. Han perecido los demás ocupantes: 93 pasajeros -61 de ellos holandeses- y 11 miembros de la tripulación. El avión siniestrado provenía del aeropuerto surafricano de Johannesburgo y su destino final era Londres. En Trípoli debía hacer una escala técnica. Se trata de un Airbus A330-200 de la compañía Afriqiyah Airways, y todo parece indicar que se estrelló durante el aterrizaje. Las condiciones meteorológicas no eran buenas, con nubes bajas y una visibilidad máxima de dos kilómetros. Sin embargo, la pista y el resto de las instalaciones son modernas y de fácil acceso. Aunque no se descarta un fallo de los pilotos, se baraja la posibilidad de que hubiera habido un estallido en la cabina poco antes de tomar tierra. El análisis de las cajas negras, ya recuperadas, servirá para aclarar dicho extremo. Miembros de la embajada holandesa en Trípoli se han desplazado al lugar, sembrado de restos del avión esparcidos en un área muy grande de terreno. Mientras, en La Haya, se formaba un equipo de emergencia en el ministerio de Asuntos Exteriores.

Restos

El avión, de bandera libia, estaba a punto de tomar tierra en el momento del accidente. Poco antes de su despegue en Sudáfrica, había pasado todas las revisiones de rigor sin que se advirtieran problemas. Según Afriqiyah Airways, “ha debido suceder algo extraño después, porque todo estaba en orden”. Si bien las investigaciones sobre lo ocurrido acaban de empezar, el servicio de seguridad aeroportuario ha señalado que “El aparato estalló y se desintegró al aterrizar”. En cuanto al niño de 10 años, Mohamed Zidan, ministro libio de Transporte, ha confirmado que ha sido trasladado a un hospital. Ha sido operado de varias fracturas y descansa ya en una habitación. La televisión libia ha mostrado imágenes del muchacho, todavía sedado y con grandes vendajes.

Las primeras investigaciones han descartado que la nube volcánica haya influido en el accidente. Las cenizas procedentes de Islandia han llegado al norte de África, pero sólo afectan por ahora a Marruecos.

61 holandeses

Los 61 pasajeros holandeses fallecidos regresaban de pasar unas vacaciones contratadas con las agencias KRAS.nl y STIP. El primer grupo debía llegar a Bruselas. Los otros, a Dusseldorf, en Alemania, para luego seguir por tierra hasta Holanda. A los aeropuertos de ambas ciudades se han desplazado sendos equipos de psicólogos para poder confortar a los familiares que les esperaban.

“Estamos horrorizados por lo ocurrido y pensando en las familias y amigos de las víctimas. Desde Trípoli, y también en Holanda, estamos haciendo todo lo posible para ayudar en un día tan triste”, ha dicho Jan Peter Balkenende, primer ministro en funciones de Holanda, al conocer los hechos. En señal de respeto, todos los partidos políticos del país han suspendido los actos del inicio de la campaña electoral para las legislativas, previstos para este fin de semana.

El segundo accidente más grave en Libia en 20 años

La aerolínea del avión siniestrado es propiedad del Estado libio y se fundó en 2001 para “materializar el sueño de unir directamente a los países africanos entre sí”. La compañía afirma en su web que cuenta con “una moderna flota de Airbus”, que le cedió inicialmente cinco aparatos y con la que firmó un contrato para la compra de once nuevos aparatos (cinco A-320-200, tres A-319-111 y tres A 330-200) así como el derecho de compra de otros cuatro aparatos del segundo modelo. En su página web han publicado un comunicado en el expresan sus condolencias a los familiares de las víctimas y rechazan “especular” sobre las posibles causas del accidente. El aparato siniestrado había sido entregado en septiembre de 2009, y acumulaba aproximadamente 1.600 horas de vuelo en cerca de 420 vuelos. Asimismo, disponía de motores ‘General Electric CF6-80E1′, y estaba registrado con el número de serie 1024.

El accidente de hoy es segundo más grave ocurrido en Libia en los últimos veinte años. El más trágico tuvo lugar el 22 de diciembre de 1992 cuando se estrelló un Boeing 727 de la compañía aérea libia, en un vuelo de Bengasi a Trípoli, en el que fallecieron sus 158 ocupantes, entre los que había numerosos extranjeros.

La última catastrofe aérea ocurrida hasta hoy fue la que se cobró la vida de 97 personas, entre ellas el presidente de Polonia Lech Kaczynski y buena parte de la cúpula social y politica del país europeo, en un accidente ocurrido en la localidad rusa de Smolensk el pasado 10 de abril .

Temboury Abogados, especialistas en Accidentes Aéreos

Tel: 952 221220

El avión, de bandera libia, estaba a punto de tomar tierra en el momento del accidente. Poco antes de su despegue en Sudáfrica, había pasado todas las revisiones de rigor sin que se advirtieran problemas. Según Afriqiyah Airways, “ha debido suceder algo extraño después, porque todo estaba en orden”. Si bien las investigaciones sobre lo ocurrido acaban de empezar, el servicio de seguridad aeroportuario ha señalado que “El aparato estalló y se desintegró al aterrizar”. En cuanto al niño de 10 años, Mohamed Zidan, ministro libio de Transporte, ha confirmado que ha sido trasladado a un hospital. Ha sido operado de varias fracturas y descansa ya en una habitación. La televisión libia ha mostrado imágenes del muchacho, todavía sedado y con grandes vendajes.

Las primeras investigaciones han descartado que la nube volcánica haya influido en el accidente. Las cenizas procedentes de Islandia han llegado al norte de África, pero sólo afectan por ahora a Marruecos.

61 holandeses

Los 61 pasajeros holandeses fallecidos regresaban de pasar unas vacaciones contratadas con las agencias KRAS.nl y STIP. El primer grupo debía llegar a Bruselas. Los otros, a Dusseldorf, en Alemania, para luego seguir por tierra hasta Holanda. A los aeropuertos de ambas ciudades se han desplazado sendos equipos de psicólogos para poder confortar a los familiares que les esperaban.

“Estamos horrorizados por lo ocurrido y pensando en las familias y amigos de las víctimas. Desde Trípoli, y también en Holanda, estamos haciendo todo lo posible para ayudar en un día tan triste”, ha dicho Jan Peter Balkenende, primer ministro en funciones de Holanda, al conocer los hechos. En señal de respeto, todos los partidos políticos del país han suspendido los actos del inicio de la campaña electoral para las legislativas, previstos para este fin de semana.

El segundo accidente más grave en Libia en 20 años

La aerolínea del avión siniestrado es propiedad del Estado libio y se fundó en 2001 para “materializar el sueño de unir directamente a los países africanos entre sí”. La compañía afirma en su web que cuenta con “una moderna flota de Airbus”, que le cedió inicialmente cinco aparatos y con la que firmó un contrato para la compra de once nuevos aparatos (cinco A-320-200, tres A-319-111 y tres A 330-200) así como el derecho de compra de otros cuatro aparatos del segundo modelo. En su página web han publicado un comunicado en el expresan sus condolencias a los familiares de las víctimas y rechazan “especular” sobre las posibles causas del accidente. El aparato siniestrado había sido entregado en septiembre de 2009, y acumulaba aproximadamente 1.600 horas de vuelo en cerca de 420 vuelos. Asimismo, disponía de motores ‘General Electric CF6-80E1′, y estaba registrado con el número de serie 1024.

El accidente de hoy es segundo más grave ocurrido en Libia en los últimos veinte años. El más trágico tuvo lugar el 22 de diciembre de 1992 cuando se estrelló un Boeing 727 de la compañía aérea libia, en un vuelo de Bengasi a Trípoli, en el que fallecieron sus 158 ocupantes, entre los que había numerosos extranjeros.

La última catastrofe aérea ocurrida hasta hoy fue la que se cobró la vida de 97 personas, entre ellas el presidente de Polonia Lech Kaczynski y buena parte de la cúpula social y politica del país europeo, en un accidente ocurrido en la localidad rusa de Smolensk el pasado 10 de abril .

El avión, de bandera libia, estaba a punto de tomar tierra en el momento del accidente. Poco antes de su despegue en Sudáfrica, había pasado todas las revisiones de rigor sin que se advirtieran problemas. Según Afriqiyah Airways, “ha debido suceder algo extraño después, porque todo estaba en orden”. Si bien las investigaciones sobre lo ocurrido acaban de empezar, el servicio de seguridad aeroportuario ha señalado que “El aparato estalló y se desintegró al aterrizar”. En cuanto al niño de 10 años, Mohamed Zidan, ministro libio de Transporte, ha confirmado que ha sido trasladado a un hospital. Ha sido operado de varias fracturas y descansa ya en una habitación. La televisión libia ha mostrado imágenes del muchacho, todavía sedado y con grandes vendajes.

Las primeras investigaciones han descartado que la nube volcánica haya influido en el accidente. Las cenizas procedentes de Islandia han llegado al norte de África, pero sólo afectan por ahora a Marruecos.

61 holandeses

Los 61 pasajeros holandeses fallecidos regresaban de pasar unas vacaciones contratadas con las agencias KRAS.nl y STIP. El primer grupo debía llegar a Bruselas. Los otros, a Dusseldorf, en Alemania, para luego seguir por tierra hasta Holanda. A los aeropuertos de ambas ciudades se han desplazado sendos equipos de psicólogos para poder confortar a los familiares que les esperaban.

“Estamos horrorizados por lo ocurrido y pensando en las familias y amigos de las víctimas. Desde Trípoli, y también en Holanda, estamos haciendo todo lo posible para ayudar en un día tan triste”, ha dicho Jan Peter Balkenende, primer ministro en funciones de Holanda, al conocer los hechos. En señal de respeto, todos los partidos políticos del país han suspendido los actos del inicio de la campaña electoral para las legislativas, previstos para este fin de semana.

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La aerolínea del avión siniestrado es propiedad del Estado libio y se fundó en 2001 para “materializar el sueño de unir directamente a los países africanos entre sí”. La compañía afirma en su web que cuenta con “una moderna flota de Airbus”, que le cedió inicialmente cinco aparatos y con la que firmó un contrato para la compra de once nuevos aparatos (cinco A-320-200, tres A-319-111 y tres A 330-200) así como el derecho de compra de otros cuatro aparatos del segundo modelo. En su página web han publicado un comunicado en el expresan sus condolencias a los familiares de las víctimas y rechazan “especular” sobre las posibles causas del accidente. El aparato siniestrado había sido entregado en septiembre de 2009, y acumulaba aproximadamente 1.600 horas de vuelo en cerca de 420 vuelos. Asimismo, disponía de motores ‘General Electric CF6-80E1′, y estaba registrado con el número de serie 1024.

El accidente de hoy es segundo más grave ocurrido en Libia en los últimos veinte años. El más trágico tuvo lugar el 22 de diciembre de 1992 cuando se estrelló un Boeing 727 de la compañía aérea libia, en un vuelo de Bengasi a Trípoli, en el que fallecieron sus 158 ocupantes, entre los que había numerosos extranjeros.

La última catastrofe aérea ocurrida hasta hoy fue la que se cobró la vida de 97 personas, entre ellas el presidente de Polonia Lech Kaczynski y buena parte de la cúpula social y politica del país europeo, en un accidente ocurrido en la localidad rusa de Smolensk el pasado 10 de abril .

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