Siempre te decía: ‘Ten cuidado, controla eso’
posteado por Manuel23 de Febrero, 2009
Fernando llevaba 26 años en la Unidad de Tráfico de Vizcaya. /CALABOR
Fernando Luis Pérez, de 49 años, era uno de los agentes 01 (las primeras cifras de su número de placa), los más veteranos de la Ertzaintza. Se licenció en la primera promoción, allá por 1982. Desde entonces había estado recorriendo las carreteras vizcaínas vestido con un uniforme azul y rojo, auxiliando a los conductores que tenían accidentes, tanto de día como por la noche, con lluvia y nieve, o bajo el sol, regulando el tráfico en los atascos… «volcado en su trabajo», resume un compañero de su grupo, el número 3, a los que esta semana les toca guardia nocturna. Y precisamente, se dejó la vida en uno de los miles de controles de alcoholemia en los que ha participado a lo largo de 26 años en el cuerpo.
Algunos agentes de tráfico no se sienten policías, sino guardias de circulación, lo que les lleva a descuidar un aspecto tan importante como la seguridad en un cuerpo amenazado, entre otros peligros, por ETA. No era el caso de Fernando. Su integridad y la de sus compañeros le obsesionaba. Hay patrulleros que prefieren no llevar el chaleco antibalas porque es incómodo o da calor, que no cogen la escopeta o los pinchos para «no dar miedo al ciudadano y ofrecer una imagen más amable». Fernando no compartía esa opinión y acostumbraba a tomar medidas. Pese a todo, dos desalmados le pasaron por encima con una Mercedes Benz blanca.
Discreto y reservado
¿Cómo era Fernando? «Un buen compañero, escrupuloso, meticuloso, era el primero en preocuparse por la seguridad: los pinchos, la escopeta, el chaleco…», recordaba desconsolado un agente en el tanatorio. «Era el tío más seguro que te puedes imaginar, siempre te decía: ‘Ten cuidado’, ‘controla eso’», rememoraba otro ertzaina que se había cruzado con él en el pasillo en el relevo del turno unas horas antes. «Era muy tranquilo, nunca chillaba». Su compañero del alma, con el que había patrullado durante años, estará pasando en estos momentos un calvario. Se le conocía cariñosamente como ‘el triste’ por su discreción y su carácter reservado.
Su muerte ha convertido a la UTB (Unidad de Tráfico-Bizkaia), donde Fernando llevaba trabajando media vida, en el destino más peligroso de la Ertzaintza. En los últimos siete años, tres de sus miembros han ‘caído’ en acto de servicio y otros dos, Begoña y Julio, sufrieron graves lesiones cuando atendían un accidente en Leioa.
Impactados por la «tragedia», los ertzainas de Tráfico tenían las palabras más duras contra los dos jóvenes inconscientes que le provocaron la muerte. «No tienen nada que perder, son unas garrapatas, la vida les da igual».
Gran aficionado a la pesca, estaba afiliado al sindicato mayoritario de la Ertzaintza, Erne. Desde que estuvo en la Academia de Arkaute, cuando «era un tirillas», había ganado unos kilos y perdido unas dioptrías. Estaba separado y su hija, de 22 años, «lo era todo para él en la vida». La joven, que tenía previsto viajar ayer a Málaga, está «derrumbada». Vivía con su padre en el barrio bilbaíno de Uribarri. Todos le echarán de menos.
fuente [diariovasco.com]






