La Junta recibe tres denuncias diarias por malos tratos a menores
posteado por ManuelDaño físico, abuso sexual, trato negligente o violencia psicológica contra menores de edad. Éstas son algunas de las situaciones que se viven a diario, en Andalucía, y que son denunciadas por personas anónimas o no en el Teléfono de Notificación de Situaciones de Maltrato Infantil (900 851 818), instrumento que habilita la Consejería andaluza para la Igualdad y Bienestar Social y que funciona las 24 horas todos los días del año.
En 2009, este teléfono recibió 1.377 denuncias de presuntas situaciones de malos tratos, más de tres al día, que implicaban a 2.050 menores. En ocasiones, un menor sufre violencia. Otras veces, son hermanos.
El abandono fue la situación más denunciada (1.192 casos), seguida del maltrato físico (712), corrupción (602) y maltrato psicológico y emocional (587), una violencia en boga. En un mismo menor podían darse varias clases de maltrato, de ahí que no coincida el número de situaciones denunciadas con el número total de denuncias, según los datos definitivos aportados a esta redacción por el departamento que dirige Micaela Navarro.
En los últimos meses, varias situaciones de malos tratos contra menores han transcendido a la opinión pública. En octubre, el bebé de dos meses falleció en Málaga y su hermano mellizo quedó hospitalizado por las múltiples lesiones que presuntamente les provocaron sus padres. La pasada semana, un padre fue detenido después de que los servicios médicos comprobasen que un bebé, de 16 meses, había sufrido una intoxicación por cannabis.
De las llamadas recibidas por la Junta, más de la mitad de los afectados -el 53,8%- tenía de cero a nueve años. En cuanto al género de los presuntamente maltratados, 1.144 eran niños y 906 niñas. La mayoría de las denuncias (550) alertaban sobre casos leves, 493 a moderados y 334 a graves.
Del conjunto de llamadas que alertaron sobre estos presuntos malos tratos, el 64,48% fueron realizadas por personas que se identificaron, mientras que el 35,51% lo hicieron de forma anónima. Sobre la relación del denunciante con el menor, los familiares formularon el 6,31% de las denuncias, los vecinos el 2,68%, los amigos el 0,36%, los cuidadores el 0,21% y los propios afectados el 0,65%. El resto de llamadas fueron realizadas por instituciones (58,24%) y personas que no facilitaron vinculación con el menor (30,71%).
Las denuncias recibidas en el Teléfono de Notificación de Situaciones de Maltrato Infantil se derivan a las distintas delegaciones provinciales de la Consejería para la Igualdad y Bienestar Social, para que investiguen los hechos y apliquen el recurso más adecuado a cada caso.
A través de este número gratuito se registraron en este periodo un total de 2.845 llamadas que, además de las citadas denuncias, solicitaban información sobre cuestiones no relacionadas directamente con el maltrato infantil, como asesoramiento en recursos sociales.
Temboury Abogados, especialista en negligencia médica
Tel: 952 221220
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Denuncian una posible negligencia médica del fallecido por meningitis
posteado por Manuel
Familiares y vecinos salen a la calle para reclamar y pedir explicaciones. En el Área Sanitaria Norte aseguran que no hay constancia de denuncia o reclamación alguna.
Una madre espera sin consuelo, entre llantos y buscando una explicación que no encuentra, que llegue a Colombia el cadáver de su hijo al que con tan sólo 20 años se le apagaba la luz el pasado lunes a causa de una meningitis que desencadenó en una muerte cerebral.
Un joven residente en Pulpí al que le gustaba el deporte y que conocían en el municipio por su implicación en las obras sociales. “Apareció recientemente como el Rey Baltasar”, explicó su tío y portavoz de la familia, Johnny Molina.
Los familiares del Joven Ronald Hayazo Alevar ven una “presunta negligencia médica”. Así lo han denunciado según contó el portavoz en el cuartel de la Guardia Civil del municipio, y precisamente ayer viajaron para hacer lo propio en el “Juzgado de Huércal-Overa”.
Relatan que la historia “pudo tener un desenlace distinto porque desde el lunes estuvo intentando que lo viera un médico. Le decían que las citas se atendían a partir de las 12:00 y que tenía que sacarla con anterioridad, contándole que para urgencias uno se tenía que desplazar hasta Huércal-Overa o Almería. Finalmente el jueves lo atendieron por los síntomas de fiebre que tenían aquí le pusieron una inyección, una vez que se marchó pidió un parte médico para la empresa pero le aconsejaron que se fuera al Hospital de Huércal-Overa y que si le hacía falta volviera mañana a pedirlo”. Y eso fue lo que hicieron se marcharon al Hospital de Huércal-Overa en su vehículo “por el camino se le durmieron las piernas y fue perdiendo el conocimiento llegando al Centro el cerebro se le llenó de sangre y tuvo una muerte cerebral”.
La directora gerente del área Sanitaria Norte de Almería, Gracia Fernández, detalló que “no tengo conocimiento alguna de denuncia, aquí no ha llegado nada ni reclamación ni denuncia, si la han puesto no ha llegado”. NO obstante desde el área se muestran por supuesto abiertos a colaborar se hay alguna denuncia “vamos a colaborar con el juzgado, si se presenta denuncia y se reclama, en todo lo que se nos pida, y les haremos llegar toda la información que se nos solicite. Lo que quiero es que la familia sepa que estoy dispuesta a hablar con ellos a recibirlos y a poder darles toda la informaciones que precisen”.
Así, Fernández si quiso transmitir su pésamen a la familia, al igual que a la del otro joven fallecido esta misma semana en Cuevas, son d, “la muerte de dos personas tan jóvenes es una situación muy desagradable para la familia”.
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Negligencia Medica – Los médicos detectaron que el padre de Beatriz Rico tenía gripe A al realizarse la autopsia
posteado por Manuel
La familia de Beatriz Rico ha tenido acceso a los informes médicos que certifican las causas de la muerte del padre de la actriz en el Hospital de Cabueñes. Desde que se dio a conocer el fallecimiento, que tuvo lugar el jueves 12 de noviembre en el centro hospitalario gijonés, los médicos alegaron que el virus de la gripe A se había cobrado la vida de Esteban Juarros. La familia no era partícipe de esa tesis hasta que sus abogados tuvieron acceso a los informes. «Los médicos certificaron la gripe A cuando hicieron la autopsia pero antes ni siquiera le habían realizado pruebas», señaló ayer en conversación telefónica con este periódico Beatriz Rico.
Esteban Juarros, de 70 años de edad, ingresó por primera vez en el Hospital de Cabueñes el 5 de noviembre, una semana antes de su fallecimiento. Los análisis reflejaron que padecía una infección de orina. «Lo tuvieron varios días ingresado y luego, a pesar de que presentaba una fiebre muy alta lo mandaron para casa», denunció entonces Beatriz Rico. La desgracia se cernió una semana más tarde sobre el domicilio familiar situado en el barrio de Laviada. Juarros tuvo que ser trasladado de urgencia al Hospital de Cabueñes debido a una complicación que le costó la vida pocas horas después de su llegada al centro médico.
Entonces la familia alzó la voz contra lo que a su juicio era una clara «negligencia médica» acusando al hospital gijonés. La fiscalía de Asturias inició poco después, a instancias de la asociación El Defensor del Paciente, una investigación que según fuentes del Ministerio Público, «aún continúa». En una reunión con los familiares, los médicos aseguraron que el paciente había fallecido como consecuencia de una complicación de la infección derivada del virus de la gripe A.
Ahora, una vez que Beatriz Rico ha podido conocer los resultados de los informes en medio de una de las Navidades más difíciles de su vida, la actriz gijonesa continúa haciéndose preguntas acerca de la incidencia de la complicación que sufrió la infección que padecía su padre. Rico quiere saber «por qué no le hicieron las pruebas cuando ingresó». Para la joven actriz, la falta de previsión pudo haber puesto en peligro al resto de familiares e incluso al personal médico que se ocupó de la atención facultativa de su padre.
Ahora sólo le queda esperar al resultado del informe que elabora la Fiscalía y poner el caso en manos de los tribunales, que tendrán la última palabra en depurar posibles responsabilidades.
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Una familia denuncia justicia por negligencia médica
posteado por ManuelLa familia de Antonio Meño, un joven que lleva 20 años en coma tras someterse a una operación, vive desde hace casi siete meses en la calle, concretamente, en la plaza madrileña Jacinto Benavente, a la espera de que se haga justicia en el caso del joven, pues sus padres aseguran que el estado de su hijo se debe a una negligencia médica.
La familia de Antonio Meño, un joven que lleva 20 años en coma tras someterse a una operación, vive desde hace casi siete meses en la calle, concretamente, en la plaza madrileña Jacinto Benavente, a la espera de que se haga justicia en el caso del joven, pues sus padres aseguran que el estado de su hijo se debe a una negligencia médica.
La nieve, el frío y el viento de los últimos días ha obligado a Juana, la madre de Antonio, a reforzar la doble tienda de campaña que les está sirviendo de vivienda provisional frente a una de las dependencias del Ministerio de Justicia. No cuentan ni con luz ni con gas pero la familia no quiere abandonar el sitio por miedo a que se olviden de ellos.
Llevan meses pasando de una circunstancia a otra, pues a finales de octubre, el riesgo que corrían era el de ser desahuciados de su vivienda en Móstoles porque una juez insistía en hacerles pagar las costas de los litigios que se han extendido a lo largo de dos décadas y que ascienden a más de 400.000 euros.
Según explicó a Europa Press el abogado de la familia, Luis Bertelli, después de dos meses “no hay noticias” nuevas sobre la situación de la familia, teniendo en cuenta que hay varios frentes abiertos en los tribunales. “Lo de la familia Meño es el ejemplo más claro de lo poco que importamos los ciudadanos en una sociedad que presume de principios democráticos”, apuntó.
En este sentido, señaló que aunque parezca “inimaginable”, se dan situaciones como la que viven desde hace casi siete meses Antonio y Juana con su hijo Antonio en coma vigil irreversible, “abandonados a su suerte en pleno centro de Madrid”. “Aunque estén solos, en cuestiones de conciencia no cuenta la ley de la mayoría, como dijera Gandhi”, añadió.
UNA OPERACIÓN DE ESTÉTICA
La historia de Antonio Meño empieza el 3 de julio de 1983, cuando este estudiante de Derecho de 20 años, se sometió a una operación estética de nariz en una clínica madrileña, que no resultaba ni siquiera necesaria. La intervención quirúrgica se realizó con anestesia general y duró, según el cirujano, entre 20 y 25 minutos.
Sin embargo, el anestesista indicó más del doble, una hora. El resultado fue que del quirófano salió Antonio en coma vigil irreversible, con las funciones intelictivas y cognoscitivas completamente abolidas y dependiendo de los demás para poder realizar sus necesidades más elementales.
Sus padres denunciaron la situación ante el Juzgado de Instrucción nº 19 de Madrid, que condenó al anestesista porque, según el relato de los hechos y las pruebas, cabía hablar de “una cierta imprudencia en la actitud” de este profesional, con lo que la familia podría cobrar la indemnización que permitía cubrir las atenciones que necesitaba Antonio.
Según recoge esta sentencia, el anestesista procedió a la extubación del paciente sin existir evidentes signos de que Antonio hubiera recuperado la respiración espontánea. A los cuatro o cinco segundos de haberle retirado el tubo le sobrevino un vómito y debido a su falta de reflejos por no haber recuperado la respiración, lo tragó, aspirándolo por vía aérea, y le causó un broncoespasmo que le dejó sin oxígeno.
Sin embargo, el anestesista recurrió en apelación su sentencia condenatoria y la sección séptima de la Audiencia Provincial de Madrid revocó la dictada en primera instancia, absolviéndole y dejando a la víctima sin la indemnización. Fue cuando a los padres de Antonio sólo les quedó la vía civil y acudieron al Tribunal Constitucional.
Posteriormente perdieron en primera instancia, en apelación y en casación. De hecho, los tres jueces que conformaron el tribunal de apelación –ahora demandados– aseguraron que no existía “viso alguno” que permitiera inducir que “haya sido confeccionado ad hoc o en función del proceso” la actuación del anestesista.
Los padres continuaron su batalla en los juzgados y recurrieron al Tribunal Supremo, que desestimó el recurso de los Meño por no haber combatido en él la culpa del anestesista. La familia se quedó sin letrado y pidió al Alto Tribunal un abogado y un procurador del turno de oficio para interponer un incidente de nulidad contra esa sentencia.
La petición del abogado y procurador de oficio la efectuaron los Meño el 14 de julio y a día de hoy todavía no le han sido nombrados estos profesionales, aunque la familia ya cuenta con defensa, la Fundación Jurei (Justicia Responsable e Independiente), que tras conocer la historia, acordó hacerse cargo de la situación.
A día de hoy siguen a la espera de ver qué ocurre con su recurso de apelación y a pesar de que llevan dos décadas de lucha donde se han quedado solos, “sin dinero e indefensos” no terminan de perder la “esperanza” de que llegue el momento en el que se reconozcan sus derechos.






