
Al final, lo único cierto de la extravagante historia que vivió Rodolfo B. a raíz del accidente laboral que sufrió a mediados de julio del 2005 es que la tardanza en operarle de un pie –nueve meses de retraso– le he dejado una lesión irreversible por la que se le termina el tiempo para formular una reclamación por negligencia médica. Y no deben quedarle muchas ganas.
Pide tres años de cárcel para su exnovia, Pilar S. M., a la que acusa de haberse aprovechado de él para sacarle 6.000 euros –que tuvo que empeñarse para conseguir– con la excusa de que iba a preparar un pleito con el que se forraría. La mujer, cuya defensa niega los hechos y reclama su absolución, se sentará en el banquillo de los acusados de la Audiencia Provincial de Zaragoza el próximo 21 de enero.
La relación
Rodolfo y Pilar iniciaron una relación sentimental en mayo del 2005, relata el fiscal, unos meses antes de que él sufriera, en la empresa de construcción para la que trabajaba, un accidente en el que resultó lesionado en las dos muñecas y en el talón izquierdo. Ella, narra la Fiscalía, lo convenció para que denunciara a los médicos que le operaron tarde al mismo tiempo que se ofreció para “realizar todas las gestiones encaminadas a la obtención de la imaginaria indemnización”, ya que, según le dijo, tenía conocimientos de medicina por haber estudiado algunos cursos “y tener parientes colegiados médicos, sin que fuera cierto”. Además, se ofreció para contactar con un abogado, que resultó no existir, y llegó a convencer al novio para que se desplazara a Madrid con el fin de hacerse en el hospital Gregorio Marañón una radiografía que estudiaría el prestigioso traumatólogo que iba a asesorarles. Entre una cosa y otra, y tras asegurarle a Rodolfo que había adelantado todos sus ahorros para pagar al letrado, indica el fiscal, consiguió que este contratara dos créditos rápidos de 4.000 y 2.000 euros que terminaron en sus manos. ¿Y a qué se debía la condescendencia de Rodolfo con las iniciativas de Pilar? Según el ministerio público, a “la situación de fragilidad en la que se encontraba y la confianza que tenía depositada en ella”. Según la acusación que ejerce el propio lesionado, a que hizo “uso de sus armas de seducción femenina” para tratar de “dar verosimilitud a todas las actuaciones que entabló supuestamente”. “Los hechos no ocurrieron como narran” las acusaciones, mantiene la defensa.
Pilar, sostiene el fiscal, mandaba sms y correos electrónicos a Rodolfo desde un teléfono y una dirección que simulaban ser las del abogado y en traumatólogo. El cuento fue colando, mantienen las acusaciones, hasta que Rodolfo vio una carta, atribuida al Ministerio de Sanidad, que imponía a los facultativos que le habían operado una “multa en concepto de indemnización” de 133 millones de euros. “Lo desorbitado de la cantidad reconocida y la falta de cualquier sello oficial, le hizo sospechar de que la reclamación había sido una farsa ideada por la acusada para conseguir el dinero de Rodolfo”, concluye la Fiscalía.